
El 28 de marzo de 1908, por iniciativa del popular Pablo Carretto, un grupo de comerciantes de Campana se reúne en el Teatro Italia, preocupados por el aumento de precios en el transporte de las mercaderías provenientes de Buenos Aires a través del ferrocarril. A partir de esta situación crítica, y tomada la firme decisión de resolverla, los presentes fundan el "Centro Unión Comercial e Industrial de Campana".
De ahí en adelante la institución, ya oficialmente conducida por Carretto, se fue consolidando y convirtiendo en un referente social y gremial para el entonces incipiente pueblo de Campana. En 1910 la Asociación de Lecheros, en 1914 la Asociación de Panaderos, y en 1936 la Asociación de Carniceros Unidos, se suman al joven Centro Unión Comercial e Industrial de Campana, aportando lo suyo al necesario perfil de variedad y representatividad de los diversos sectores productivos de la época.
Desde su fundación hasta 1911 el Centro alquila unas modestas habitaciones al sr. Luis Pedro Jacob, luego hasta noviembre de 1924, otras a la Sra. de Viola Prioli, ya sobre Av. Rivadavia. Desde diciembre de 1924 hasta el 29 de enero de 1952 funciona el Centro Comercial en Güemes 345 (actual plazoleta de Güemes y Av. Rocca), alquilando la planta alta de la casa a la sra. María Elena Echeverría de Rodríguez. Luego de un controvertido desalojo, en 1952 la institución adquiere y se muda a la sede de San Martín 275, y en abril del año 2000 a su destino actual: el edificio propio de Av. Rocca 171, por estos días bautizándose con el nombre de "Pablo Carretto", en homenaje a su fundador y primer presidente.
Pasaron 20 presidentes desde 1908, todos con un objetivo muy claro: el desarrollo del comercio y la industria en todas sus expresiones.
Conocido comerciante de Campana, era dueño del almacén "Marconi", ubicado en la esquina de las actuales calles Rawson y Dellepiane. Se destacó por su innovadora visión comercial, fue activista político y ferviente defensor de los derechos de los trabajadores. Siempre preocupado por el bienestar de la comunidad, fue benefactor e impulsor de varias instituciones campanenses, y presidente fundador del Centro Unión Comercial e Industrial, cargo que ejerció durante 26 años: desde 1908 hasta su fallecimiento en mayo de 1934.
Dice de él textualmente la Memoria Administrativa 1934-1935:
"Persona de iniciativas, batallador incansable, fue en todo momento (...) alma y nervio del Centro Unión Comercial e Industrial de Campana, no sólo bajo la faz gremial, sino también desde el punto de vista social.
A él se debieron, en épocas de intensas agitaciones obreras, el acercamiento entre patrones y asalariados, tendiente a solucionar prolongados conflictos que afectaban seriamente al comercio. Miembro de diferentes comisiones representativas, encabezó unas y participó en otras, llegando hasta las más altas autoridades del país en procura de mejoras u obras que interesaban al vecindario. Representante de la institución en distintos congresos comerciales, fue el portavoz de las necesidades del comercio local, bregando por cuanto significaba un beneficio para lo que constituye el gremio de los comerciantes e industriales (...)."
(de acuerdo a lo publicado en las Memorias y Balances)
Desde su fundación en 1908 hasta 1922 las actividades se resumen en un difícil objetivo: lograr que los comerciantes y afines se asocien, según su rubro, al Centro Unión Comercial e Industrial de Campana.
En 1923, con un registro de 175 socios activos y 64 cooperadores, se obtiene la personería jurídica.
En 1924 se registran las primeras acciones de proyección regional: la institución participa activamente en la gestión de un puente sobre el Río Luján y del trazado y ejecución del camino San Fernando-Campana-San Pedro. Por ese entonces la vida del pueblo gira alrededor del ferrocarril, y el Centro se ocupa del mejoramiento y pavimentación de las calles de acceso a los galpones de carga. Una noticia desagradable paraliza al pueblo todo: el Frigorífico Anglo, la más importante industria de ese tiempo, cesa sus actividades.
1925-1930: La clausura definitiva del Frigorífico Anglo en 1927, trae como consecuencia una profunda crisis en Campana, que duraría largas décadas. El Centro se esfuerza en la gestión de su reapertura, con resultados adversos. En dicha situación de contexto, la tranquila vida pueblerina transcurre con demasiado tiempo libre, y se genera un espacio para las distracciones: uno de los mayores ingresos del Centro está dado por las mesas de billares y el juego de "Casín". La incipiente actividad comercial de la zona isleña reclama la urgente intervención del Centro: se acuerda la construcción de un muelle de cabotaje y la canalización del Paraná con el fin de habilitar el puerto para operaciones con cereales. En noviembre de 1930 el Centro gestiona ante el gobierno provincial la construcción del actual Palacio Municipal de Campana.
1931-1940: Los modestos festejos de la institución comienzan a adquirir importancia e involucrar al pueblo entero, es así como se crea la "Comisión de Fiestas" que debuta organizando festejos patrios y los primeros paseos fluviales (de 150 personas o más), a bordo de vapores rumbo a los recreos isleños, costumbre que se convertiría en tradición que duraría varios años. Los productores del Delta se suman al Centro Unión Comercial e Industrial de Campana. El 28 de agosto de 1934 se registra una de las mayores catástrofes de la historia regional: se incendia la Compañía Nacional de Petróleo (hoy Refinería Esso), y el Centro interviene en las acciones de evacuación y reubicación de los afectados. Campana ya cuenta con 20.000 habitantes y un ingreso aduanero de aproximadamente 10.000.000 de pesos, pero no escapa a la crítica situación económica y social que domina al país, acentuada en la localidad por la clausura del frigorífico y el traslado a de los Talleres del Ferrocarril.
1941-1951: En la década del '20 y por iniciativa del Centro, el Banco Provincia se había instalado en Campana, y en los 30 años siguientes lo harían varias industrias: Tolueno, Esponjas Hormigón, Cerámica Cormela, Celulosa, Papelera Río Paraná, Cometarsa y finalmente Dálmine (hoy Tenaris Siderca). El impulso a la educación no escapa a las competencias de la institución: apoya al Dr. Bertolini, quien ocupa un cargo en el Ministerio de Educación en Buenos Aires, en sus gestiones para la construcción del edificio de la Escuela Normal Dr. Eduardo Costa.
1952-1960: Después de 28 años de alquilar la propiedad de Güemes 345, su dueña decide alquilarla a la "Unión Ferroviaria" para hacer un policlínico, sin previo aviso a la comisión directiva del Centro Unión Comercial e Industrial. Amparado por la Ley de Alquileres vigente, el Centro se niega al desalojo repentino y sus oficinas son saqueadas: obreros ferroviarios irrumpen en la noche del 29 de enero del ’52 y destruyen el mobiliario y los archivos. La comisión directiva queda desmembrada ante la renuncia de varios de sus miembros, pero una vez más, la crisis cede lugar a la oportunidad: se adquiere la primera sede propia, en San Martín 275, gracias al aporte de varios socios mediante unas "acciones-préstamo" a la institución. Campana sigue creciendo: inaugura la empresa Dálmine y el pueblo da un vuelco en su historia.
1961-1970: Dálmine comienza su fecundo camino productivo, pequeñas empresas y comercios se convierten en proveedores de la nueva gran empresa de la zona, que imprime un nuevo ritmo al pueblo. El Centro ejerce un rol moderador entre la atractiva demanda de mano de obra de la compañía italiana y los reclamos de los productores frutihortícolas y madereros del Delta, desprevenidos "proveedores" que pierden a sus más experimentados operarios.
1971-1980: Campana va cambiando su fisonomía, perfilándose su centro comercial actual. Se construye el moderno edificio del Banco Nación. El Centro de Comercio, artífice de la radicación de la Sucursal Campana.
En 1975 se crea la "Orden de la Campana" con el objetivo de estimular con una distinción honoraria, la trayectoria de personas e instituciones de la ciudad. Hoy, este galardón con identidad propia, es el más importante premio de la comunidad campanense a sus hijos más destacados.
1981-1990: En 1984 el Centro Unión Comercial e Industrial de Campana pasa a llamarse Cámara Unión del Comercio e Industria de Campana, y comienza a participar activamente en entidades superiores: primero en FE.NOR.BA y luego en la Cámara Argentina de Comercio. Más tarde la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) y FABA (Federación de Almaceneros, Autoservicistas y Afines de la Provincia de Buenos Aires), tendrían también representantes de la cámara en sus comisiones directivas.
Llega la crisis del 2001. Preocupados por sus consecuencias en la actividad comercial e industrial de la ciudad, la cámara y un grupo de importantes instituciones fundan la "Comunidad Solidaria Campana". Se focaliza en la atención de la población con menores recursos: barrios periféricos y sectores isleños. Se organizan cruzadas solidarias, capacitaciones y encuentros destinados al desarrollo de microemprendedores.
El 2008 sorprende. El Centenario, tan esperado, encuentra a una cámara sólida, solvente en lo económico y con un grupo humano consolidado en el trabajo diario y en los proyectos a largo plazo. Se inaugura oficialmente el edificio "Pablo Carretto", terminada su primera etapa de remodelación. Los servicios a socios cada vez son más y de mejor calidad, y el Departamento de Comercio Exterior se ve motivado por las operaciones de exportación registradas desde el Puerto de Campana. La cámara es pura actividad: su razón de ser y objetivo principal fue, es y será, sin lugar a dudas, el impulso permanente al comercio y la industria. La institución crece, y día a día reafirma su identidad campanense y proyección regional con recursos innovadores: ciencia y tecnología, responsabilidad ambiental, cultura, jóvenes empresarios... son sólo algunas de las inquietudes de una renovada CUCEI que se refunda sobre sus valores y principios, transitando orgullosa la celebración de sus primeros 100 años de vida...
Recopilación: Alejandra Fradelo - Redacción: Marina Reyes